Lunes, 12 de Octubre de 2009, 6:00hs
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Fuente: INVERTIA
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Consejos de empleabilidad
Las cinco lecciones para el empleo tras la crisis económica
Si bien ya se habla de indicios claros de recuperación, se pueden sacar importantes lecciones de esos duros meses. "Hoy más que nunca, queda en evidencia que el desarrollo profesional depende de nosotros mismos", señala Andrés Freudenberg, Gerente General de DBM Chile
SANTIAGO.- Ya no existe el empleo para siempre. Tampoco los ejecutivos estrella, esos súper especialistas cuya permanencia en una organización estaba garantizada. La movilidad en el mundo laboral y el permanente cambio de escenarios es una habitualidad para toda empresa, condición que se hizo aún más palpable durante los meses de crisis económica.
Si bien ya se habla de indicios claros de recuperación, se pueden sacar importantes lecciones de esos duros meses. "Hoy más que nunca, queda en evidencia que el desarrollo profesional depende de nosotros mismos", señala Andrés Freudenberg, Gerente General de DBM Chile, multinacional líder en empleabilidad y asesorías estratégicas en procesos de transición. El ejecutivo reflexiona a continuación sobre lo aprendido a partir el difícil momento económico enfrentado.
Flexibilidad: "La capacidad de asumir nuevos roles, de adaptarse a distintos escenarios y de trabajar con eficiencia en momentos de incertidumbre, se transformó en un atributo muy valorado, pues los cambios han pasado a ser cosa de todos los días en el mundo corporativo", señala el especialista de DBM Chile. Ante las transformaciones que muchas organizaciones tuvieron que asumir para sortear con éxito la crisis, la flexibilidad para abordar diferentes tareas pasó a ser un requisito fundamental para cualquier trabajador.
Empleabilidad: "Por más bien que yo haga mi trabajo, no puedo controlar mi empleo y mi permanencia en una organización muchas veces no está relacionada a mi desempeño. La variable que sí puedo controlar es mi empleabilidad, entendida como la capacidad de tener a lo largo del tiempo una actividad laboral que esté alineada con mis intereses y que agregue valor a una empresa u organización", indica Freudenberg. Para ello, resulta básico el considerarnos emprendedores de nuestras propias carreras, para adquirir, más que sólo títulos, las competencias y habilidades que nos permitan enfrentar el nuevo mercado laboral con sus distintos escenarios. "Emprender implica invertir en nuestra formación, tomar riesgos tanto en mi trabajo como en el mercado laboral, innovar o hacer cambios, buscando siempre nuevas formas de ver las cosas, de ser más eficientes y efectivos en nuestras tareas, siendo a la vez proactivos en la propuesta de alternativas", aconseja el profesional.
Valor de las redes de confianza: Más que nunca, fomentar las buenas relaciones interpersonales, tanto al interior como fuera de la organización, es vital. "Estar en contacto con personas que comparten intereses, temas de conversación, algún hobbie o deporte, es determinante, pues a través de estos vínculos se obtiene información valiosa sobre las actuales condiciones del mercado, proyectos que se están desarrollando en mis áreas de interés y muchos otros datos que orientan y que amplían mi mirada del mundo laboral", destaca Freudenberg. Según la experiencia de DBM, las personas que sólo se enfocan en su trabajo y en las tareas operativas restringen su visión, lo que les impide hacer planificaciones a largo plazo, y visualizar las oportunidades que trae el mercado, o bien las turbulencias que posiblemente se presenten.
Competencias v/s conocimientos: "El conocimiento ha pasado a ser una especie de commodity y lo que hace la diferencia entre dos personas que tiene los mismos títulos y que tienen acceso a la misma información es el desarrollo de sus habilidades blandas y sus competencias", comenta el experto de DBM Chile. Éstas son adquiridas en su mayoría gracias a la experiencia laboral, otras son de carácter innato. Sin embargo, sí se pueden expandir a través de programas de formación de desarrollo de habilidades, coaching u otras modalidades.
Cómo medir mi contribución: La idea es lograr comprender la sinergía que existe entre empleado y empresa: si yo agrego valor a mi organización, crezco profesionalmente. "Con la crisis quedó en claro que el trabajador más valioso es quien, más que desempeñar correctamente tareas, es una aporte para su empresa. Se trata de profesionales que tienen la noción de que, además de estar agregando valor en su organización, están aportando en su propia carrera para mantenerse empleables y valorados en el mercado", comenta el Gerente General de DBM Chile. Una buena idea es preguntarse cuántas líneas agrego anualmente a mi currículum, y hacer el ejercicio de llevar un registro escrito y actualizado de mis logros. "Puedes ser presentados siguiendo la lógica de Problema, Acción y Resultados, donde evalúo un Problema o proyecto enfrentado, las Acciones específicas que se emprendieron para superarlo y los Resultados en base a estas acciones, como repunte de ventas u otros indicadores medibles", señala Freudenberg.